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La Policía del SEO

Estrategia SEO

Contrato de servicios SEO: qué revisar antes de firmar

Contrato de servicios SEO: qué revisar antes de firmar. Alcance, entregables, propiedad de cuentas, permanencia, cancelación y protección de datos.

Tablón de investigación con un documento, una lupa y puntos marcados que ilustra la revisión de un contrato de servicios SEO

Antes de firmar un contrato de servicios SEO conviene revisar, como mínimo, qué incluye y qué no, quién es dueño de las cuentas y los datos, cómo se reporta, cuánto dura, qué permanencia y preaviso tiene, y qué pasa al terminar. La mayoría de estos puntos son decisiones comerciales y cláusulas contractuales que puedes negociar; solo algunos, como la protección de datos, son obligaciones legales. Saber distinguirlos evita sorpresas caras.

Esta guía es orientativa y no es asesoramiento jurídico: para las cláusulas más sensibles —protección de datos, responsabilidad, confidencialidad o penalizaciones— conviene la revisión de un profesional del derecho. Aquí verás qué mirar y por qué, no un modelo de contrato para copiar.

Cómo leer un contrato SEO: tres tipos de cláusulas

Para no confundir churras con merinas, distingue tres cosas a medida que lees:

  • Recomendaciones operativas: buenas prácticas de sentido común (que el reporting sea claro, que sepas quién ejecuta). No son obligatorias, pero su ausencia es una señal.
  • Cláusulas contractuales: lo que pactáis y firmáis (alcance, precio, permanencia, cancelación). Son negociables y deben quedar por escrito.
  • Obligaciones legales: lo que la ley exige con independencia de lo que acordéis, sobre todo en protección de datos. Aquí no hay margen: hay que cumplirlas.

Con ese filtro, repasamos los puntos importantes.

Alcance, entregables y responsabilidades

Es el corazón del contrato y la fuente más común de conflictos. Revisa que quede por escrito:

  • Qué está incluido y qué no. SEO técnico, contenidos, autoridad, analítica, GEO… y qué queda fuera del alcance (para evitar el "eso no entraba").
  • Entregables. Qué recibes y con qué periodicidad, sin prometer una cantidad rígida imposible de cumplir.
  • Implementación. ¿El proveedor ejecuta los cambios o solo recomienda para que los aplique tu equipo? Es una diferencia enorme que debe estar clara.
  • Responsabilidades de cada parte. Qué depende del proveedor y qué de ti (accesos, validaciones, cambios en desarrollo). Un SEO se frena si el cliente no implementa lo que le toca.

Acceso y propiedad de cuentas, herramientas y contenido

Este apartado se subestima y es de los que más problemas dan al terminar una relación. Asegúrate de que el contrato aclare:

  • Propiedad de las cuentas. Google Search Console, Google Analytics y Google Tag Manager deberían estar a tu nombre o con tu propiedad, y que el proveedor tenga acceso, no al revés. Si las cuentas las crea y controla el proveedor, puedes quedarte sin tus propios datos históricos al marcharte.
  • Acceso a herramientas. Con qué herramientas se trabaja y qué pasa con los accesos al finalizar.
  • Propiedad del contenido. Los textos, páginas y materiales que se crean para tu web deberían ser tuyos. Déjalo explícito.
  • Devolución de accesos. Que al terminar se te devuelvan los accesos y la propiedad quede de tu lado.

La regla práctica: lo que es de tu negocio (datos, cuentas, contenido) debe seguir siendo tuyo pase lo que pase con la relación.

Servicios de terceros, link building y costes de publicación

El SEO a menudo implica gastos que no son del proveedor, sino de terceros. Aclara:

  • Servicios de terceros. Herramientas, medios o plataformas cuyo coste puede ir aparte.
  • Link building y costes de publicación. Si conseguir enlaces implica pagos a medios o publicaciones, ¿están incluidos en la cuota o se facturan aparte? Es una fuente habitual de malentendidos. Compara esto también al valorar presupuestos: lo tratamos en cuánto cuesta el SEO.

Reporting y reuniones

Para saber qué estás pagando necesitas visibilidad. Revisa:

  • Reporting. Con qué frecuencia recibirás informes, qué métricas incluyen y si son comprensibles.
  • Reuniones. Cadencia de las reuniones de seguimiento y quién participa.

No hay una frecuencia "correcta" universal; lo importante es que esté pactada y que el informe sirva para decidir, no para adornar.

Duración, permanencia, renovación y cancelación

Aquí conviene objetividad, porque hay mucho dogma. Mira:

  • Duración del contrato y renovación (automática o no).
  • Permanencia mínima, si la hay.
  • Cancelación y preaviso: cómo y con cuánta antelación puede terminar cada parte.

Sobre la permanencia, ni es mala por definición ni trabajar sin ella es siempre mejor, ni existe una duración "correcta" para todos. Puede tener sentido —o no— según la inversión inicial del proyecto (auditoría, arquitectura y base técnica cuestan por adelantado y tardan en rendir), la naturaleza recurrente del servicio, los recursos que el proveedor compromete desde el principio y las condiciones de cancelación. Una permanencia razonable con una salida clara puede ser justa; una permanencia larga con penalizaciones opacas y sin entregables definidos, no. Lo que debes exigir es transparencia: saber a qué te comprometes y cómo salir.

Protección de datos y confidencialidad

Aquí entran las obligaciones legales. Si el proveedor va a tratar datos personales por tu cuenta —al acceder a analítica con datos de usuarios, a un CRM o a los contactos que generan los formularios—, la normativa de protección de datos exige formalizar un contrato de encargo del tratamiento con un contenido mínimo (artículo 28 del RGPD). La Agencia Española de Protección de Datos detalla en su guía sobre responsable y encargado del tratamiento (se abre en una pestaña nueva) qué debe incluir (objeto, duración y finalidad del tratamiento, tipos de datos, instrucciones documentadas, subcontrataciones, medidas de seguridad, etc.).

Esto sí es una obligación legal cuando aplica, a diferencia de la mayoría de cláusulas comerciales de este artículo, y su redacción concreta conviene revisarla con un profesional. Añade además la confidencialidad: una cláusula que proteja la información sensible que compartes con el proveedor. No inventes requisitos donde no los hay, pero no des por hecho el cumplimiento de protección de datos: verifícalo.

Expectativas: sin garantías de posiciones

Un buen contrato es honesto con lo que puede prometer. Nadie puede garantizar una posición concreta en Google ni una cita en un motor de IA; ni siquiera Google garantiza rastrear, indexar o mostrar una página, como recuerda su documentación oficial (se abre en una pestaña nueva), donde además aconseja huir de quien garantice el primer puesto. Desconfía de cualquier cláusula que prometa resultados garantizados o "primeras posiciones": o es papel mojado o esconde métodos arriesgados. Lo razonable es un compromiso de medios y método, con medición transparente, no de un resultado imposible de asegurar.

Qué pasa cuando termina la relación

Piensa en la salida antes de la entrada. El contrato debería dejar claro:

  • Que recuperas la propiedad y los accesos de tus cuentas, datos y contenido.
  • Qué ocurre con el trabajo en curso y los enlaces ya publicados.
  • Si hay preaviso y en qué plazo.
  • Que no quedas atrapado por dependencias artificiales (cuentas a nombre del proveedor, herramientas que solo él controla).

Una relación bien planteada se puede terminar de forma ordenada; si salir es un problema por diseño, es una mala señal desde el principio.

Checklist antes de firmar

Repasa esta lista rápida antes de la firma:

  • ¿Está claro qué incluye y qué no el servicio?
  • ¿Se especifican entregables e implementación (ejecutar vs recomendar)?
  • ¿Las cuentas de Search Console, Analytics y Tag Manager son de tu propiedad?
  • ¿El contenido creado es tuyo?
  • ¿Están claros los costes de terceros y de publicación de enlaces?
  • ¿Hay reporting definido y reuniones pactadas?
  • ¿Entiendes la duración, permanencia, renovación, cancelación y preaviso?
  • ¿Existe contrato de encargo del tratamiento si se tratan datos personales, y confidencialidad?
  • ¿El contrato no promete posiciones garantizadas?
  • ¿Sabes qué pasa (accesos, datos, contenido) al terminar?

Si alguna respuesta es "no lo sé", pídelo por escrito antes de firmar. Y las cláusulas legales, que las revise un profesional.

Nuestro enfoque

En La Policía del SEO trabajamos con condiciones transparentes: alcance, precios y permanencia visibles de antemano, sin letra pequeña. Puedes ver cómo está planteado el servicio de SEO y GEO mensual —no reproducimos aquí el contrato, solo lo mencionamos como referencia de que las condiciones deben poder consultarse con claridad—. Si quieres comentar tu caso o resolver dudas antes de contratar, escríbenos.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe incluir un contrato de servicios SEO?

Como mínimo, el alcance (qué está incluido y qué no), los entregables, si el proveedor implementa o solo recomienda, las responsabilidades de cada parte, la propiedad y el acceso a las cuentas (Search Console, Analytics, Tag Manager) y al contenido, el tratamiento de los costes de terceros y de publicación de enlaces, el reporting y las reuniones, la duración, permanencia, renovación, cancelación y preaviso, la confidencialidad y, cuando se traten datos personales, el contrato de encargo del tratamiento exigido por el RGPD. Y una expectativa honesta: sin garantías de posiciones. Que todo esto esté por escrito es la mejor protección para ambas partes.

¿Es normal que un servicio SEO tenga permanencia?

Sí, es habitual, y no es bueno ni malo por sí mismo. La permanencia puede tener sentido cuando hay una inversión inicial importante (auditoría, arquitectura, base técnica) que tarda en rendir, cuando el servicio es recurrente por naturaleza o cuando el proveedor compromete recursos desde el principio. Lo que importa no es que exista o no, sino que sea transparente y venga con condiciones de cancelación claras. Una permanencia razonable con salida definida puede ser justa; una permanencia larga con penalizaciones opacas y sin entregables claros, no. Ni la permanencia es siempre mala ni trabajar sin ella es siempre mejor.

¿De quién deben ser las cuentas de Google Analytics y Search Console?

Deberían ser de tu propiedad, con el proveedor como usuario con acceso, no al revés. Si las cuentas las crea y controla el proveedor a su nombre, corres el riesgo de perder tus datos históricos y el control cuando termine la relación. Lo mismo aplica a Google Tag Manager y al contenido creado para tu web: debería quedar en tu propiedad. Deja esto explícito en el contrato, junto con la devolución de accesos al finalizar. Es uno de los puntos que más problemas causa al cambiar de proveedor y de los más fáciles de prevenir firmando con claridad.

¿Un contrato SEO puede garantizar que llegue el primero en Google?

No, y si lo garantiza, es una señal de alarma. Nadie puede asegurar una posición concreta en Google ni una cita en un motor de IA, porque dependen de factores que ningún proveedor controla. La propia documentación de Google aconseja desconfiar de quien garantice el primer puesto. Un contrato serio compromete medios, método y transparencia en la medición, no un resultado imposible de asegurar. Las cláusulas que prometen "primeras posiciones garantizadas" o "resultados en X semanas" suelen ser papel mojado o esconder prácticas arriesgadas que pueden perjudicar tu web a medio plazo.

¿Necesito un contrato de protección de datos con mi agencia SEO?

Depende de si la agencia va a tratar datos personales por tu cuenta. Si accede a analítica con datos de usuarios, a un CRM o a los contactos de tus formularios, la normativa (artículo 28 del RGPD) exige un contrato de encargo del tratamiento con un contenido mínimo, según detalla la Agencia Española de Protección de Datos. Es una obligación legal, no una recomendación comercial, y conviene que su redacción la revise un profesional. Si el proveedor no trata datos personales tuyos, puede no ser necesario, pero es un punto que debes verificar caso por caso en lugar de darlo por hecho.

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